Toda persona, natural o jurídica, tiene derecho a realizar negocios en el país de su preferencia. Esa es la esencia de nuestro sistema. El problema radica en que personas políticamente expuestas (PEP) y sus familiares, aparentemente, también tienen ese derecho.

La firma panameña Mossack Fonseca es sola una de las creadoras de más de 214,000 sociedades offshore que manipulan alrededor de $40,000 millones. Recientemente, el análisis de un consorcio investigativo señala que la firma en cuestión tiene como clientes a 58 familiares y asociados de primeros ministros y reyes.

Cuando se crea una sociedad offshore, generalmente se persiguen varios objetivos, a saber:

▪ Ocultar la identidad

▪ Invertir fuera del país

▪ Tener socios extranjeros

▪ Pagar menos impuestos sobre ganancias

▪ Captar fondos del público

▪ Establecer sucesiones legales

Desde luego, artistas, deportistas y otras celebridades tienen negocios offshore. Y con razón aducen: “No quiero que la gente sepa que soy dueño del negocio de la esquina”. De esa forma tienen menos escoltas, están menos expuestos al vandalismo o demandas, e incluso, pueden visitar de incógnito su propio negocio.

La situación se complica cuando recursos de procedencia dudosa entran en escena. Cuando no hay una investigación previa, ocurre lo que sucedió con la firma Mossack Fonseca en la oportunidad de incorporar a más de 14,000 empresas en una isla del océano Índico, de las cuales a solo 204 se le conocía la verdadera identidad del principal.

Ya había existido un antecedente previo con esta firma cuando fue multada en $37,500 en las Islas Vírgenes Británicas por haber incorporado una empresa del hijo del ex-presidente egipcio Hosni Mubarak, mientras ambos eran acusados de corrupción en su país.

En la década de los 80 empezaron a declinar las cuentas cifradas en bancos suizos, que era el destino principal de los dineros mal habidos. Posteriormente y a raíz de un acuerdo de EEUU con muchos bancos europeos, se estableció la norma de reportar a EEUU todas las inversiones de más de $50,000 realizadas por ciudadanos norteamericanos.

Todo ello simplemente impulsó a que se crearan más corporaciones offshore, sobre todo por el hecho que son muchísimo más rentables que un depósito bancario.

El peligro máximo estriba en que grupos terroristas multimillonarios como ISIS puedan tener negocios lícitos; sin embargo, hasta ahora los crímenes más graves que se tenga noticia en EEUU han sido cometidos utilizando sociedadesonshore, como en la masacre de las Torres Gemelas o la estafa de $40,000 millones perpetrada por Bernie Madoff en el 2008.

Muchas sociedades offshore seguirán existiendo, solo que ahora los inversionistas preferirán firmas más pequeñas y discretas. La identidad la seguirán ocultando, salvo disposiciones legales como la acontecida recientemente en Miami y Nueva York, cuando el gobierno federal prohibió la venta de bienes inmuebles a corporaciones fantasmas que no revelan la identidad real del comprador.

Muchos dicen que se debe hacer negocios con “Raimundo y todo el mundo”, o sea, con “Dios y con el Diablo”. Sin embargo, es menester defender nuestro sistema democrático, precisamente para no darle entrada a soluciones totalitarias.

Por eso simplemente, no debemos vender la soga con la que ahorcarán a muchos, incluso nosotros mismos.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE
Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article72106162.html#storylink=cpyToda persona, natural o jurídica, tiene derecho a realizar negocios en el país de su preferencia. Esa es la esencia de nuestro sistema. El problema radica en que personas políticamente expuestas (PEP) y sus familiares, aparentemente, también tienen ese derecho.

La firma panameña Mossack Fonseca es sola una de las creadoras de más de 214,000 sociedades offshore que manipulan alrededor de $40,000 millones. Recientemente, el análisis de un consorcio investigativo señala que la firma en cuestión tiene como clientes a 58 familiares y asociados de primeros ministros y reyes.

Cuando se crea una sociedad offshore, generalmente se persiguen varios objetivos, a saber:

▪ Ocultar la identidad

▪ Invertir fuera del país

▪ Tener socios extranjeros

▪ Pagar menos impuestos sobre ganancias

▪ Captar fondos del público

▪ Establecer sucesiones legales

Desde luego, artistas, deportistas y otras celebridades tienen negocios offshore. Y con razón aducen: “No quiero que la gente sepa que soy dueño del negocio de la esquina”. De esa forma tienen menos escoltas, están menos expuestos al vandalismo o demandas, e incluso, pueden visitar de incógnito su propio negocio.

La situación se complica cuando recursos de procedencia dudosa entran en escena. Cuando no hay una investigación previa, ocurre lo que sucedió con la firma Mossack Fonseca en la oportunidad de incorporar a más de 14,000 empresas en una isla del océano Índico, de las cuales a solo 204 se le conocía la verdadera identidad del principal.

Ya había existido un antecedente previo con esta firma cuando fue multada en $37,500 en las Islas Vírgenes Británicas por haber incorporado una empresa del hijo del ex-presidente egipcio Hosni Mubarak, mientras ambos eran acusados de corrupción en su país.

En la década de los 80 empezaron a declinar las cuentas cifradas en bancos suizos, que era el destino principal de los dineros mal habidos. Posteriormente y a raíz de un acuerdo de EEUU con muchos bancos europeos, se estableció la norma de reportar a EEUU todas las inversiones de más de $50,000 realizadas por ciudadanos norteamericanos.

Todo ello simplemente impulsó a que se crearan más corporaciones offshore, sobre todo por el hecho que son muchísimo más rentables que un depósito bancario.

El peligro máximo estriba en que grupos terroristas multimillonarios como ISIS puedan tener negocios lícitos; sin embargo, hasta ahora los crímenes más graves que se tenga noticia en EEUU han sido cometidos utilizando sociedadesonshore, como en la masacre de las Torres Gemelas o la estafa de $40,000 millones perpetrada por Bernie Madoff en el 2008.

Muchas sociedades offshore seguirán existiendo, solo que ahora los inversionistas preferirán firmas más pequeñas y discretas. La identidad la seguirán ocultando, salvo disposiciones legales como la acontecida recientemente en Miami y Nueva York, cuando el gobierno federal prohibió la venta de bienes inmuebles a corporaciones fantasmas que no revelan la identidad real del comprador.

Muchos dicen que se debe hacer negocios con “Raimundo y todo el mundo”, o sea, con “Dios y con el Diablo”. Sin embargo, es menester defender nuestro sistema democrático, precisamente para no darle entrada a soluciones totalitarias.

Por eso simplemente, no debemos vender la soga con la que ahorcarán a muchos, incluso nosotros mismos.

Economista y periodista.

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READ MY ARTICLE: DOING BUSINESS OFFSHORE

Banks should be giving credits again. La normativa que rige a los Bancos se debería flexibilizar para que se reactiven.

I believe Banks should be giving loans again. When Banks are reactivated,  Economy improves, money moves and businesses are created along with many jobs.

 Really I think, the rules actually Banks have should be more flexible in order to allow new loans to be given.

 Also, if the problem is related to Credit Bureaus who establish credit scores, maybe this could be modified to allow Banks giving more credits. Please read my article THE BANKING CRISIS published by El Nuevo Herald on March 02, 2012 and posted in my Blog Economy Recovery

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